La noción de Derecho que nació en el mundo clásico tiene sus puntos débiles, por no decir que a menudo se prosituye con mucha libertad, pero mientras no se invente algo más efectivo, es mejor tenerla que no tenerla.
La presunción de inocencia, el examen desapasionado de indicios y elementos, el principio
in dubio pro reo y tantas otras garantías simplemente no han existido en las culturas que no lo conocieron. No abundan los abogados honrados, lo sé, pero no creo que la solución fuese negar el derecho a tenerlo.
Vergüenza para los abogados tramposos y mentirosos, no para el que ejerce defendiendo a un reo, por muy culpable que este parezca en principio. Para aclarar esa culpabilidad está el juicio, no nuestras pasiones. Y si el juicio está amañado de alguna manera, habrá que establecer aun más garantías para que eso no ocurra.