| Os recuerdo que, desde tiempos inmemoriables vaticanamente, se reconocía la existencia del INFIERNO. Pero llegó Juan Pablo II (estando detrás suya quien fuese, claro está) e indicó en una encíclica que el infierno, como tal, no existe. Que el infierno es la falta de dar amor en esta vida. Que, al fallecer, todos vamos al mismo sitio.
Pero,
llegó Benedicto XVI (cardenal Ratzinger, mano derecha de entre las derechas vaticanas) y promulgó otra encíclica donde dijo lo contrario: que el infierno sí existe.
Ahora nos dice nuestro Papa ex-nazi lo del purgatorio, ... como si no lo supiéramos. En fin, deben de quedar miles de beatas y opusianos (con todos mis respetos) que aún creen en semejante tropelías.
En la Edad Media los nobles pagaban sumas de dinero por sus pecados al Papa a cambio de que, ya que en vida fueron malos, no vayan al infierno y, en cambio, vayan al purgatorio.
En fin, tal vez el purgatorio es hacerse del Atlético de Madrid, o del Málaga, ¿quién sabe?
__________________ "Perdona a tus enemigos, pero nunca olvides sus nombres".
"Nuestros cuerpos son los países de este mundo y no las fronteras que aparecen en los mapas con los nombres de hombres poderosos". |