Hace pocos días estuve hablando con un familiar sobre el tema de la posible privatización de la educación, incluso de la privatización de las universidades. Él, empresario, me dijo que le parecía bien. Le pregunté entonces que si compraría acciones de una universidad de provincias, y con gran seguridad me lo afirmó.
Ahora leo este interesante artículo, y si bien ahora mismo el caso no es extrapolable, pudiera llegar a serlo en un futuro no muy lejano. El tema es los créditos que se piden para estudiar carreras universitarias.
http://www.nytimes.com/2011/01/09/business/09law.html
Está en inglés, pero destaco algunos detalles:
Si alguna vez hubiera clases de cómo permanecer calmado mientras se está atrapado bajo créditos por 250.000 dólares, Michael Wallerstein debería darlas.
El señor Wallerstein, quien no puede afrontar el pago de intereses y así observa cómo el valor total del crédito crece, se encuentra en el mismo infierno financiero que la gente que compró más hogar del que podía afrontar durante la burbuja inmobiliaria. Pero los prestamistas no le pueden embargar porque no gastó el dinero en una casa.
Lo gastó en una carrerar de derecho, y desde todos los ángulos de vista, parece una inversión catastrófica.
El señor Wallerstein y una generación de licenciados en derecho afrontan el peor mercado de trabajo en décadas.
En el país de las maravillas de estas estadísticas, un número importante de licenciados en derecho no están ocupados (están aumentando). Muchas facultades, incluso aquellas que no han conseguido entrar en el top 40 de USA, afirman que el salario medio inicial de titulados en el sector privado es de 160.000 dólares anuales. Esto parece altamente improbable, dado que Hardvard y Yale, en la cima de la lista, publican los mismos números.
"La contabilidad al estilo Enron se ha convertido en la norma", dice William Henderson de la univerdidad de Indiana.
La matrícula en facultades mediocres puede costar hasta 43.000 dólares al año.
Y como es tan fácil obtener un crédito de estudiante, el precio de las matrículas ha crecido muy por encima de la inflación durante los últimos 20 años. Ahora son asombrosamente altos.
"A veces los bancos amenazan con demandarte", dice, "pero una de las primeras cosas que aprendes en la facultad de derecho, en la clase de civil, es que no tiene sentido demandar a alguien que no tiene nada." 
