Iniciado por aldono Y mi comentario sobre lo que se plantea en el hilo:
Follar es una necesidad fisiológica, quizá no tan prioritaria como respirar, comer, beber o cagar, secundaria, pero necesaria. Nuestro cuerpo pide sexo, necesita descargar en el caso de los hombres, esperma, porque lo tiene acumulado ahí y hay unas hormonas muy fuertes andrógenos y testosterona que hacen que sintamos un deseo sexual, un impulso animal de atracción hacia las hembras de nuestra especie y viceversa para copular. Es una trampa de la naturaleza, el placer sexual buscado ávidamente por todos los animales provoca la reproducción.
Ahora bien, esa necesidad, está como todo en los seres humanos, socializada, se desarrolla dentro de unos códigos de conducta social y unos roles.
Existe, ciertamente, un sustrato instintivo muy grande que rige las relaciones sexuales. Se puede ver, por ejemplo, como, tamizado por nuestra cultura, las hembras siguen siendo selectivas entre los seres humanos, como en el resto de las especies, y los machos no. Las hembras eligen copular con aquellos machos que son dominantes dentro de la manada.
La dominancia entre los humanos responde a ciertos cánones socioculturales, que no son necesariamente el poderío físico, aunque sí la belleza, entendida como simetría de las formas corporales y sinónimo de salud.
Es decir hombres y mujeres encontramos bellos a quienes nuestros cerebros nos dicen que son sanos y aptos para la reproducción.
Pero a lo que iba:
De esa necesidad que tendría que ser algo fácil de resolver como la de comer, quitarse el hambre en cualquier lugar. Sucede que para muchos es practicamente una imposibilidad.
Entre cualquier especie animal, el 90% de los machos no llega a copular nunca en su vida. Las hembras prácticamente todas son montadas.
Entre los humanos ese índice no es tan grande porque se creó la institución del matrimonio y la monogamia. De lo contrario, tan solo copularían los más fornidos y atractivos a las mujeres tanto por su aspecto físico, que viene a ser un 50% de la atracción que generan, como por su personalidad arrolladora, confianza en sí mismos, dotes de liderazgo, posición dentro del grupo o posición social, basada en su situación económica, prestigio y popularidad. Esos hombres con carisma digamos atraen a la inmensa mayoría de las hembras, que ignoran a los secundones, a aquellos que no llaman la atención o se mantienen en un segundo plano, no son digamos populares dentro del grupo ni destacan por su atractivo físico o su manera de ser agresiva (no en el sentido de violenta, necesariamente, sino de viril desafiante, masculina).
Pero hete aquí que la familia está en crisis, y vuelve a darse el caso de unos pocos hombres que copulan con la inmensa mayoría de las mujeres, y el resto tras arduos esfuerzos consigue quizas los restos del banquete sexual.
La frustración sexual que genera en esos individuos, la mayoría que componen la sociedad, les genera una profunda insatisfacción vital y una obsesión con el sexo, porque carecen de él y sienten que lo necesitan, por lo que como ha comentado un coforero, llegan a hacer de esa necesidad el centro de sus vidas y pensamientos.
Cuanto menos atractivo es un hombre más debe luchar para conseguir tener sexo con una mujer, fuera de lo que es dar dinero a cambio o dar algo que tiente a la mujer a ofrecerselo, lo cual le lleva a gastar una inmensa cantidad de su tiempo, dinero, ingenio y recursos en conseguir esa meta, muchas veces infructuosamente.
Los hay, a miles, que recurren al pagafantismo, al huelebraguismo, al lametaconismo y al patetismo en definitiva, en esa faceta de sus vidas, movidos por la desesperación, se vuelven auténticos mendigos del amor. Se arrastran cual gusanos suplicantes de una oportunidad de poder copular, ocultando torpemente sus intenciones con supuestos intereses en conocer a esa persona y profundizar en su relación con ella y cediendo al chantaje de un compromiso legal o de endeudarse por ello.
Pero lo cierto es que en todos los grupos de amigos, siempre hay uno que destaca en particular, por ser bien parecido, mostrar cierta seguridad en sí mismo y desenvoltura, que los demás no tienen. Ese acapara la atención de las mujeres, y no le resulta difícil tener sexo con ellas si se lo propone, con las mismas que al resto no les hacen el menor caso. Y ahí ocurre algo curioso: las mismas mujeres que son capaces de perseguir a un hombre, a los demás ni les miran siquiera ni se plantean tener nada con ellos, salvo dejarse querer, mimar, que las presten atención a cambio de una hipotética y a menudo improbable recompensa sexual para su admirador.
Un saludo.
PD La razón de la obsesión por el sexo es que para muchos es una auténtica odisea conseguirlo y lo pagan caro, carísimo. Muchos recurriendo a prostitutas y otros a una prostitución encubierta por quienes les ofrecen sexo a cambio de otros bienes y servicios, no del mero placer sexual compartido, pero así funciona nuestra sociedad.
PD2 Si no eres un macho alfa, casi es mejor que pases del sexo en lugar de entrar a un juego donde llevas las de perder desde el principio. Y el macho alfa no se hace, se nace. Se ve quien lo es desde la guardería, aquel que muestra mas dotes de liderazgo y popularidad, es respetado por el grupo, mientras que el secundón, o el apocado o el marginado, que se olvide de follar o si folla le va a costar sangre sudor y lágrimas solo por eyacular dentro de alguien que en el fondo de sí no desea hacerlo con él, y no se la puede culpar por ello, es algo instintivo, animal. No es que sean hijas de p... por no querer follar contigo y sí con el malote, es que se sienten atraidas por él y no pueden evitarlo por mucho que simpaticen contigo como amigo.
Chao. Tu hace tiempo que no follas y te dedicas mucho a esto de la burbuja? |