Un día llega una persona y le suelta así, a bocajarro, que quiere un préstamo de 1.500 euros, que lo necesita ya, para irse de vacaciones; le atiende, prepara la documentación, y le pide papeles, el último recibo de nómina entre ellos; y la persona extrae de su bolsillo un recibo de cobro de la percepción por desempleo.