Hola amiguitos, bienvenidos a otro capítulo de mis experiencias en mi curro. Esta vez vamos a hablar de inventos revolucionarios para el pobre currante.
Es bien sabido por todos que en cuanto cambias de lugar de trabajo tus habitos cagaleriles se unen a esa orgía de nuevas experiencias. Dónde antes aposentabas tu culo de manera limpia e higiénica (en algunos casos), dicho de otra manera, tu casa, ahora te toca hacer aguas mayores en un sitio dónde han estado más culos abiertos que en la mismísima Chueca.
Pero es que los hábitos no sólo se conjuran para cambiar tu (como dirían los capullos de la tele) momento All Bran sino que la sustancia en sí se revuelve con los cambios y de aguantarte por los nervios, reuniones e intentar encontrar el sitio adecuado, al final manchas más el culete de que lo deberías.
Tampoco nuestro amigo el bidet está en esta ocasión para socorrernos, porque con un poquito de agua caliente y un poquito papel el culete está listo otra vez para que nos lo enchufe nuestro jefe o compañero de turno. Eso se conoce en el mundo de la limpieza de ojetes como políticas de culo limpio o culos tan relucientes como la capilla de Sixtina.
Yo he sufrido esto esta mañana. Y he encontrado la solución a esto. Vaticino que el que sea capaz de inventar el limpia culos autónomo será un invento tan revolucionario como la Coca-Cola. Sería tan fácil como darle a un botón, unas pequeñas tenazas te abrirían las nalgas, durante unos segundos saldría un chorro a presión y luego un chorro igualito que el de las manos te secaría el culo.
Comprendo que al principio el invento sería demasiado revolucionario. Llevamos tantos años usando el Water que el mero hecho de que un roboz te separe las nalgas a más de uno le recordaría su adolescencia o incluso algún osado intentaría algo para lo que el roboz –a priori- no está configurado. Dicho esto y resumiendo: botón, separación y aire caliente frente a ver si queda papel, mirar el papel para ver si quedan restos (pocas cosas hay más asquerosas que eso y lo vivimos a diario) y los tanzanitos agarrados a tu bull.
Quiero que se acabe ésa terrible imagen de mis ojos echando un vistazo al papel. Me desequilibra. Quiero sentarme en mi puesto de trabajo con la limpieza pura que albergaba el alma de mi culo por la mañana. En fin amigos, quién lo invente será millonario. Llámenme chalado…, o visionario. |