Imagínate: sería el primer partido político de España que defienda a los hombres de la dictadura feminazi. ¡Y Excla podría estar en la junta directiva!
Pero los inicios siempre son duros, hace falta mucho trabajo de base (acordarse de los primeros cristianos, grafiteando peces por las esquinas de Roma), y la aparición de internet ha provocado una burbuja de ideólogos hikkikomoris que sueñan con liderar a las masas desde su teclado. Desde luego, no me imagino al Excla guiando al pueblo como en el cuadro de Delacroix, con tacones y asomando el pezón por la camiseta de redecilla...