Comprendo que no haya alguien capaz de refutarme, mis argumentos son inconcusos.
En el mundo de la imagen en el que vivimos, una verdad no es tal si los demás no la ven, y por tanto no la aprueban. Hay que tener mucha fuerza espiritual para sostener algo contra el mundo, o al menos contra el mundo que forma nuestra circunstancia vital.
El arte de la mentira, una mentira dicha mil veces se convierte en verdad. Suerte que yo estoy exento a influencias, a mí nadie me engaña, un tatuaje se hace por estética y por apariencias. Por cierto los que dicen que tatuarse tribales es de canis y ellos se tatúan algo rebuscado para tener más personalidad, son más patéticos que los primeros incluso.