Bueno, es bastante simple.
En el mundo de la imagen en el que vivimos, una verdad no es tal si los demás no la ven, y por tanto no la aprueban. Hay que tener mucha fuerza espiritual para sostener algo contra el mundo, o al menos contra el mundo que forma nuestra circunstancia vital.
Sólo existe lo que se transmuta en imagen ante los demás. Pero, si además nos hace seguir la moda y mojar bragas, mejor