Menudo atajo de sinvergüenzas, en vez de dedicar NUESTRO dinero del impuesto artisticiano a mejorar la calidad de sus autores, que falta les hace, se deican a jugarselos en los casinos.
Haciendo competencia desleal a empresas que trabajan por subsistir esta crisis.
Se comportan como parasitos de nuestros sistema. Habria que fumigarlos