Las constructoras pugnan por la red de recarga del coche eléctrico
Alas cuestiones técnicas sobre la autonomía de las baterías del coche eléctrico (entre 60 y 100 kilómetros), la capacidad de las redes de alta tensión para soportar la demanda de miles de nuevos clientes (que deberán utilizar las horas nocturnas) y la recarga rápida, se suma ahora el debate del marco regulatorio que permitirá el desarrollo de un negocio por el que pugnan las empresas de infraestructuras -principalmente, constructoras-, las energéticas y las de tecnologías de la información.
¿Quiénes podrán cobrar por las recargas de los automóviles, que ahora se hacen de forma gratuita o cada cual en su garaje? Distintas fuentes consultadas reconocen que "todo está abierto" y que es necesaria una reforma de la Ley Eléctrica, ya que ésta prohíbe expresamente la reventa de electricidad que los consumidores adquieren a las comercializadoras, para crear la figura del revendedor: un nuevo agente que podría comprar al suministrador eléctrico para cedérsela a los propietarios de los vehículos. "Los márgenes dependerán del precio a que seas capaz de comprar.
Incluso se podría dar una guerra de precios al usuario final para fidelizar el uso de los aparcamientos", cita un alto directivo de una empresa de construcción. Ante el nuevo escenario de negocio, las grandes constructoras quieren tomar posiciones, a la vista de que las eléctricas y las petroleras van a aprovechar sus ventajas de partida. Por el momento, el coche eléctrico está en fase de demostración con proyectos promovidos por ayuntamientos, grandes empresas e Industria.
La recarga, sin contar la de garajes particulares (ocho horas de recarga equivalen a una lavadora), se puede realizar en unos pocos puntos de suministro de ciudades o en aparcamientos. Es el caso de El Corte Inglés, que ofrece plazas de aparcamiento para coches eléctricos en sus centros de Éibar y Murcia con recarga gratuita. Otra incógnita regulatoria es la del modelo de gestión de la red de electrolineras: si se opta por la concesión o por un sistema de contratos con empresas que fabriquen, exploten y mantengan una red de suministro.
Precisamente, los grandes grupos concesionarios han preguntado al ministerio que dirigeMiguel Sebastián si los ayuntamientos lanzarán nuevas concesiones o si podrán utilizar su mobiliario urbano, zonas de estacionamiento regulado o parking como puntos de recarga, para lo que realizarían las inversiones oportunas.
Algo en lo que deberían ponerse de acuerdo consistorios e Industria, si bien, las nuevas reglas serán de ámbito nacional y comunitario. Mientras se resuelven estos interrogantes, empresas como Endesa, Iberdrola Repsol, ACS, FCC o Acciona están tomando posiciones y tejen alianzas para abordar experiencias pilotos en esta primera fase. En las siguientes se tratará de avanzará "la inteligencia" de los sistemas.
Para Íñigo Aranzábal, socio de ATKearney,
se abren oportunidades para la microgeneración de energía; la creación de plataformas tecnológicas que permitan interactuar a vehículos, redes eléctricas y sistemas de pago; sistemas antifraude en los puntos de suministro; servicios de mantenimiento y reposición de baterías, o la creación de protocolos de recarga y descarga homologados independientemente de la marca del coche, del suministrador o la naturaleza del enchufe.