| Siempre mostré sorpresa al leer, cursando BUP en el instituto, artículos clave de nuestra historia, como el “vuelva usted mañana” de Larra , o metáforas sobre nuestra esencia, como los espejos de la calle del Gato valleinclanesca o los grabados de Goya, el “España me duele” de Unamuno, o algunos sonetos terribles de Quevedo...
Ese pesimismo, persistente, intersecula, casi determinista, chocaba, en mi cándida mentalidad de bachiller, con aquellos episodios en los que la cordura parecía imponerse. Así, el trieno liberal de 1820/23, las desamortizaciones de Mendizábal y Madoz, o la implantación del anarquismo en Andalucia y Catalunya a principios del XX, me sugerían que, en esencia, lo español no era un pozo negro lleno de lágrimas, sinó una sociedad como cualquier otra europea, luchando Hegelianamente por reafirmarse.
Buscando la esencia de lo español, siempre manifesté inquietud por cómo nos verían a los españoles, de modo sintético, el resto de europeos.
El momento llegó al estudiar, en la facultad de Economía, la industrialización tardía en España a finales del XIX.
En ese período de nuestra historia, coincidieron capital inglés, francés y alemán en la piel de toro. Y en los tres casos, curiosamente, nos definían como COMEDORES DE AJO.
Sin más.
¿ Les parece pobre definición? Es la que dieron.
¿ Qué creen que opinaría un francés, sabiéndose integrante de la nación creadora del laicismo, al saber que para nosotros no es más que un Gabacho?
Pero, asumamos el golpe...
¿ Quienes somos los COMEDORES DE AJO ?
- Cuando el Norte europeo plantea un cisma religioso, legitimando la usura protestante que un siglo más tarde permitirá alumbrar la Revolución industrial, los COMEDORES DE AJO respondemos al desafío con el enroque de la CONTRAREFORMA.
- Cuando la Francia revolucionaria nos impone un Bonaparte en Madrid, los COMEDORES DE AJO adulan al Borbón mediocre entre los mediocres.
- Cuando el Plan Marshall vehicula las relaciones financiero-sociales futuras del nuevo orden mundial, los COMEDORES DE AJO cierran la puerta y afrontan con orgullo la travesía del Jordán en solitario.
- Cuando se nos invita a formar parte de la Comunidad Europea, los COMEDORES DE AJO aprovechan las subvenciones regionales, otorgadas a cambio de transformar la nación, para establecer una red de voto cautivo ( PER andaluz, algunos FEDER destinados a polígonos industriales en Cáceres absolutamente inverosímiles, y otros, a cual más desastroso....
- Finalmente, cuando se opta por sumarnos en el ambicioso proyecto del Euro, donde el acceso a dinero fresco y barato exige como contrapartida inversiones serias, productivas, con TIR cercanas a la inflación, los COMEDORES DE AJO aceleran y montan con ese dinero la mayor partida trilera de la historia.
Por favor, que nos intervengan ya.
Semos peligrosos, semos españoles, semos comedores de ajo!!!!!!!!!!!!!!!
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