| Precedentes
Los 80 años durante los cuales los EE.UU. gozaron/sufrieron del sistema de libertad de emisión de dinero son imposibles de explicar sin analizar las causas y el desarrollo de la guerra de independencia americana. Por ello, las comentaré brevemente. Para quien vaya corto de tiempo, que salte inmediatamente al siguiente post.
La paternidad de la banca comercial se la debemos sin duda a los italianos. Ya en el imperio romano gozó de gran popularidad y, finalizado el integrismo religioso de la Edad Media, fue allí en donde resurgió con más fuerza. No obstante, fué en el s. XVI -al convertirse los Países Bajos en el principal foco comercial de Europa- cuando apareció el primer banco público, en la ciudad de Amsterdam.
Dado que las diferentes monedas de metales nobles que circulaban tenían calidades excesivamente variables (debido a la adulteración, al limado de bordes, al sobado, etc.), se decidió crear una casa que analizara la cantidad de metal noble que efectivamente contenían, recibiera en depósito dichas monedas y emitiera un certificado por la cantidad exacta de metal depositado.
Nacía así el primer dinero fiduciario, con garantía de la ciudad. El éxito fué tan rotundo que pronto se ofrecían suculentos descuentos por pagar con los certificados -más fiables que el metal-, y no tardó en adoptarse el mismo modelo en otros lugares.
Con el tiempo, los depósitos de metales que permanecían imporductivos empezaron a ser prestados -con permiso de los depositantes, evidentemente-. Esto permitió el "milagro" de la multiplicación del dinero, pasando los billetes a ser garantizados (o no) por otro tipo de riquezas materiales. Sonado es el caso de la quiebra del Banque Royale de John Law.
Operaciones similares a las del Banco de Amsterdam empezaron a hacer los orfebres ingleses, a los que algunos documentales anglocéntricos atribuyen -entre otras falsedades- la paternidad del dinero fiduciario. Su papel no era tanto el de asegurar la calidad de la moneda, como sobre todo el defenderla contra el pillaje en sus cajas fuertes.
Pero el gran invento de ese reino fué la creación de la banca central... y no era obra de maliciosos orfebres judíos con lengua viperina, sino muy al contrario: se ideó y desarrolló por escoceses. La banca central nació como un banco privado que, a cambio de la obligación de prestar oro al Estado, tenía el privilegio real de emitir billetes respaldados por la garantía del Estado.
Aunque también cometió algunos deslices especuladores (vease la South-Sea bubble y similares), gracias a la calidad del respaldo de sus billetes y a una disciplina más o menos férrea, pronto fué sustituyendo a los billetes de los orfebres (indirectamente todos se convertían en acreedores del Rey).
Evidentemente, el potente Banco de Inglaterra operaba con otros muchos bancos privados, realizándo con frecuencia préstamos para que estos pudieran salvarse de pánicos de depositantes (aparece la función de prestamista de última instancia). Como el Banco de Inglaterra no quería perder dinero por esa vía, empezó a imponer limitaciones para dichos préstamos (aparece así la función de regulador).
Aunque inicialmente no había obligación alguna para someterse a dicho sistema bancario, sólo tenían éxito las entidades que se sometían a la disciplina del Banco de Inglaterra. El relativo "monopolio" de poder alcanzado convertía a sus tipos de interés en los de referencia para toda la banca comercial, por lo que debió pasar a velar por la lucha contra las burbujas financieras (utilizando para esto, además de los tipos de interés, las operaciones a mercado abierto). Se derrumba así el mito de la supuesta "imposición" del sistema de la banca central: este sistema venció por méritos propios frente a las restantes alternativas. Así fué sucediendo en el resto de países europeos, siendo los EE.UU. el último país "civilizado" en adoptar este sistema frente al desmadre que explicaré más adelante.
---------------------------------------------------------------------------------- La Revolución Americana y sus consecuencias
De buen principio, puede decirse que los primeros habitantes de las colonias que posteriormente formarían los EE.UU. se dedicaban a vivir por encima de sus posibilidades. La escasez histórica de oro y plata en circulación se debe a que toda moneda que entraba, salía inmediatamente a comprar algún producto extranjero: para el mercado interno empezaron a utilizarse todo tipo de sustitutos, a cuál más pintoresco.
El tradicional método del dinero bancario se veía dificultado por las restricciones impuestas desde Inglaterra "La madre pátria solía impedir que las colonias favoreciesen a los Bancos, excluyendo con ello los billetes bancarios, alternativa evidente a los billetes del Gobierno" (Cap. V). Así pues, billetes del Gobierno: "La primera emisión de papel moneda fue realizada por la Colonia de la Bahía de Massachusets en 1690" (Cap. V).
En vez de emitirse deuda pública y depositarla en un banco semi-privado que la usara de respaldo para sus emisiones de billetes, se procedió directamente a emitir billetes respaldados por el Tesoro. "Los experimentos monetarios coloniales no despertaron admiración en la madre patria. Eran prueba de las abandonadas tendencias de los colonos. Por consiguiente, en 1751 el Parlamento prohibió la emisión de más papel moneda en Nueva Inglaterra, y años más tarde extendió la prohibición a las demás colonias" (Cap. V). Al obligar a las colonias a financiarse a base de los siempre impopulares impuestos, la revuelta estaba servida.
La costumbre de financiarse con emisiones de billetes del Gobierno pagó la Revolución Americana. "Entre junio de 1775 y noviembre de 1779, hubo cuarenta y dos emisiones de dinero por el Congreso Continental, por un valor nominal total de 241.600.000 dólares. En los mismos años, los Estados emitieron otros 209.500.000 dólares. [...] La Revolución se pagó, en una inmensa mayor parte, con papel moneda." (Cap. VI)
A partir de 1777 la inflación se disparó. "En Virginia, un par de zapatos costaba 5.000 dólares en billetes locales, y un equipo completo de vestir, más de un millón. Los acreedores huían como gamos de sus deudores, para que no les pagasen en billetes sin valor. [...] La frase 'no vale un Continental' adquirió carta de naturaleza en la lengua americana." (Cap. VI)
Este trauma supuso que en la Constitución de los EE.UU. se consagrara expresamente la prohibición de emitir papel moneda por parte del Gobierno nacional y los Estados. "Nada suscita un mayor interés por los precios estables y el dinero sólido que una experiencia de inflación" (Cap. VII) -lo inverso sucede con las experiencias de deflación-. Sin papel moneda del Gobierno, ni recursos metálicos suficientes para acuñar la moneda requerida, ¿de dónde iba a salir el dinero necesario para engrasar la economía del país? La respuesta estaba en los billetes de la banca comercial. Con todo lo que ello implicaba.
__________________ Nos envidian porque España tiene lo mejor de los países europeos: sueldos portugueses, precios alemanes, impuestos suecos, corrupción búlgara, honradez rumana, política italiana, banca albanesa, sanidad britanica y engreimiento frances. |