En el corazón de la ciudad más grande de China se construye el rascacielos “más ecológico” del planeta, un edificio de 128 pisos que será un emblema de las ciudades verticales del futuro.
Se trata de la Shanghai Tower, una estructura de 632 metros de altura que tiene forma de papiro enrollado.
El edificio es creación de la firma de arquitectura y diseño Gensler y aunque no estará concluido hasta el 2014, estará abierta parcialmente al público dentro de tres años.
La pieza fue diseñada en nueve bloques, apilados uno sobre el otro. El primero es el subterráneo. Allí habrá tiendas, conexiones con el metro de Shanghái y tres plantas de estacionamientos.
En los ocho bloques restantes –que están sobre el nivel del suelo– habrá hoteles de lujo, varias residenciales, oficinas, gimnasios, restaurantes, cines y centros comerciales.
El noveno bloque coronará la estructura. Allí estará el observatorio turístico a cielo descubierto más alto del mundo, dijo a La Nación Hal Sharp, arquitecto de la firma Gensler.
Ícono verde. El edificio fue diseñado para ser recordado por su amabilidad con el ambiente y uso razonable de los recursos.
Por ejemplo,
la mayoría de los materiales usados en la construcción fueron reciclados o producidos en los alrededores, para evitar el transporte en largas distancias y la emisión de gases tóxicos a la atmósfera.
Además,
el edificio está pensado para tener bajísimo consumo energético pues se aprovecha al máximo la luz natural del sitio durante todas las horas del día, así como el paso del viento.
Según explicó el arquitecto de Gensler,
el edificio tiene un diseño bioclimático de doble fachada; es decir, que tiene como dos capas de ‘paredes’ –una que envuelve a la otra–. Entre la fachada externa, de forma triangular, y la interna, que es la estructura central, se forman pliegues o espacios concéntricos que serán aprovechados por los diseñadores para dar vida a nueve atrios o jardines con árboles y flores nativas. Allí habrá cafés, viveros y mariposarios,
El edificio también
reciclará el agua de lluvia e incluso la que se emplea en los lavamanos y baños. Esta agua se obtendrá mediante la colocación de recolectores en los llamados parapetos, elementos que sirven para evitar la caída al vacío de personas de un balcón. El líquido ‘reciclado’ servirá para el funcionamiento de la calefacción o del aire acondicionado, así como para apoyar el suministro energético de las turbinas de viento. Estas últimas tendrán la misión de mantener la calidad del aire en el interior, así como de servir como aislantes térmicos.
Otro detalle que facilita el interior del rascacielos es que la estructura presenta una cuidadosa forma asimétrica –como una melcocha–.
Esta forma le permite disminuir en un 24% el roce del viento sobre la construcción. Lo anterior es vital en un país azotado por fuertes tormentas o tifones.
Además, la forma permitirá un ahorro de $12 millones (un 5%) en los materiales de construcción.
Por si fuera poco, la Shanghai Tower será el segundo rascacielos más alto del orbe, solo superado por la torre Burj Dubai, sita en Emiratos Árabes Unidos.
“Esperamos que la Torre Shanghái inspire nuevas ideas sobre lo que pueden ser los edificios altos sostenibles”, expresó Art Gensler, presidente de Gensler.
Shanghái tendrá el rascacielos ‘más ecológico’ del planeta - ALDEA GLOBAL - nacion.com