widely-used practice of so called short-time working (Kurzarbeit).
El estado alemán echa una mano hasta que la
economía mundial se recupere y el país salga del bache exportador. Si al final efectivamente se recupera, no ha pasado nada y no habrá que contratar nuevos trabajadores y volverlos a formar. Se trata por tanto de una apuesta inteligente, valor electoral aparte.
En cambio, en nuestro querido país, la analogía del Kurzarbeit es el plan E, pero tiene el ligero inconveniente de que es empleo temporal en la construcción (en muchos casos de parados, no para evitar el despido de personal cualificado). Todo ello a la espera de que la
economía nacional se recupere. Lo que no va a ocurrir, porque la droga (crédito barato) que sustentaba ficticiamente el sector inmobiliario, se ha terminado y nunca volverá. Y para colmo, aquí no estamos en elecciones: sólo es para simular que se está haciendo algo, cuando no tienen ni puta idea de qué hacer.