| Entre que eres tonta del culo y que no tienes vergüenza te creo capaz de seguir escribiendo ladrillos para defender el ladrillo incluso dentro de un par de años.
Para entonces te habrás acostumbrado a comer perro y cáscaras de naranjas, pero seguirás diciéndote que comprarte ese truño fue una sabia inversión de futuro.
Eres como esos imbéciles que se dejan la herencia en el casino y, para cuando ya van perdiendo hasta los gallumbos, siguen apostando lo que nunca tendrán, convencidos de que todavía pueden ganar la partida. En parte es tozudez y en parte que hay muchas personas que son incapaces de reconocerlo cuando les han timado.
De modo que si quieres expender realidad, empieza por afrontar los hechos: posees un bien ilíquido que cotiza a la baja y que se compra a un crédito que ya nadie concede. Para adquirirlo has comprometido tu fuerza de trabajo a futuros por un importe cuya dimensión a medio plazo podría perfectamente exceder su valor. No hay evidencias que demuestren que las cosas vayan a mejorar y aunque las hubiera puedes dar por hecho que las condiciones del mercado ya no volverán a ser las mismas jamás, porque muchos de sus principales operadores ya han visto arruinarse a los más imprudentes y no volverán a mover su dinero hacia el ladrillo con inocencia y desparpajo.
__________________ |