Se gasta más y más sin ningún respeto por el dinero de los ciudadanos y los políticos tan contentos.
Ya dije que echariamos de menos a Solbes. El presidente es un irresponsable.
'Solbes era el problema' de Zapatero | España | elmundo.es
'Solbes era el problema' de Zapatero
Zapatero saluda a Ridao tras una sesión en el Congreso. | Alberto di Lolli
Zapatero saluda a Ridao tras una sesión en el Congreso. | Alberto di Lolli
Victoria Prego | Madrid
Actualizado martes 21/07/2009 05:57 horas
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"Oye, Joan, que sepas que estoy sobre el tema. Dile a Ridao que hable con Elena, y a ver si nos ponemos de acuerdo. Esto hay que arreglarlo". Es sábado 11 de julio y son las 9.00 horas. Joan Puigcercós, presidente de Esquerra Republicana de Catalunya, está en ese momento en su despacho del partido, en Barcelona. Quien le habla por teléfono es el presidente del Gobierno.
"Oye, Joan, ya he hablado con Puigcercós. Nosotros estamos con ganas de llegar a un acuerdo. Habla con Elena, pero ten en cuenta que los recursos que podamos arrancar tienen que poder adjudicarse también a otras comunidades". No ha pasado ni media hora desde la anterior conversación, pero esta vez es Joan Ridao, secretario general de ERC y portavoz de su grupo en el Congreso, quien, sentado en su despacho a muy pocos metros del de Puigcercós, recibe la llamada de José Luis Rodríguez Zapatero.
Los dos jóvenes políticos de ERC comprenden en ese instante que están a punto de ganar la apuesta más arriesgada que han mantenido en muchos años: la de forzar la mano del Gobierno hasta conseguir doblársela en el último round.
"Nosotros habíamos puesto un listón y el Gobierno empezaba a saltarlo, pero aún no había llegado a superar esa altura. Hasta que la superó", dice con total aplomo uno de los dos interlocutores del presidente Zapatero.
A partir de ahí empieza el último tramo de una negociación a cara descubierta que, hasta ese momento, se había movido en el terreno del amago y que, a lo largo de todo ese sábado -que los de ERC califican con sorna de "Sábado Santo, víspera del Domingo de Gloria"- cristaliza en un gran éxito del pequeño partido republicano frente al todopoderoso Gobierno; representante y administrador, se supone, del bien supremo que es el interés general.