
14-jul-2009, 09:28
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 | Super Mario | | | |
Temas técnicos a parte, el tema de MTS parece ser que se ha confirmado la apertura del horno cerrado en Gijón para Septiembre. Ya es oficial. La dirección de ArcelorMittal autorizó ayer la reapertura del horno alto de Gijón que permanece fuera de servicio desde el pasado mes de mayo. Será en septiembre cuando la instalación gijonesa vuelva a funcionar, según anunció ayer Gonzalo Urquijo, único español en la cúpula del grupo siderúrgico. Pese a que en las últimos semanas se ha constatado un pequeño repunte en la demanda del mercado, la decisión de ArcelorMittal de reabrir el horno de Gijón se produce, explica Urquijo, debido a los «bajos niveles» de stock de los principales clientes de ArcelorMittal. Hay que recordar que pese a que el consumo de acero bajó un 30%, la dirección de ArcelorMittal decidió reducir la producción en un 40% para mantener el precio lo que aceleró la reducción de existencias de los almacenistas.
«La reapertura del horno de Gijón no significa que la demanda de acero esté subiendo, sino que estamos ante una recuperación técnica al haberse reducido mucho los stocks de los clientes», puntualizó Urquijo. La compañía insiste en la necesidad de «estar muy vigilantes» en los próximos meses para conocer cuál es la demanda real que aún se encuentra en niveles muy bajos debido, entre otros aspectos, a la atonía del sector de la construcción.
El anuncio del grupo siderúrgico, adelantado la semana pasada por EL COMERCIO, se produce cuatro días después de que se anunciará la reapertura de uno de sus hornos altos de la planta de Gante, en Bélgica, que paró al mismo tiempo que el de Gijón. La empresa siempre mantuvo que el horno belga y el de Gijón serían los primeros en reanudar su actividad en el momento en que fuera necesaria más producción de acero.
En los próximos días, el grupo podría comunicar la reapertura de un tercer horno, el de Florange, con lo que el número de instalaciones operativas a partir de septiembre se situaría en 17 de un total de 25. El pasado lunes el grupo siderúrgico condicionó la reapertura del horno de Gijón a la firma de un preacuerdo con los sindicatos para reorganizar el sector auxiliar. Según fuentes sindicales, la compañía llegó a barajar la apertura del horno de Marsella, con unos costes más favorables que el de Gijón, en el caso de que el acuerdo con el sector auxiliar de Gijón no llegará a buen puerto.
Cuatro días después, la compañía y las centrales UGT, CC OO y USO firmaban un preacuerdo que permitirá internalizar a 300 trabajadores de las auxiliares en la empresa siderúrgica. En cuanto a los otros 200 trabajadores de las auxiliares, el compromiso del preacuerdo es el de prejubilar a 139, los nacidos entre los años 1950 y 1951. Estos trabajadores pasarían a un expediente de regulación de empleo hasta cumplir los sesenta años. El resto, seguirá en la plantilla de su actual empresa.
Las reuniones entre la empresa y los sindicatos continuaron ayer. La intención de ambos es que la internalización de los 300 trabajadores de las auxiliares sea efectiva a partir de octubre y, para eso, los sindicatos confían en poder cerrar a lo largo de este mes del listado de nombres y puestos -productivos y de mantenimiento, fundamentalmente- hasta ahora ocupados por trabajadores de la industria auxiliar, que pasarían a formar parte del grupo siderúrgico. Efectos en el empleo
Con la reapertura del horno de Gijón se normalizará la producción en las factorías asturianas de Arcelor y, según los sindicatos, el expediente de regulación de empleo «no tendrá que llevarse a efecto». Según fuentes sindicales, cuando en septiembre arranque el horno las necesidades de empleo de la empresa crecerán en alrededor de 700 personas.
Con la parada de los hornos, el objetivo de la compañía era reducir la producción de todas sus plantas europeas en un 50%. A partir de ese dato, la empresa decidió parar 14 de los 25 hornos en todo el continente, así como el cierre de plantas completas, como las de Lieja y Florange, en Bélgica y Francia, respectivamente.
La parada del horno 'B' de Gijón afectó al corazón de la siderurgia asturiana. Con ello quedaron 'tocadas' importantes instalaciones de la factoría como el sínter de Gijón y las baterías de cok de Avilés. 'Aguas abajo', todas las instalaciones sufrieron las consecuencias de esta parada, sumándose así a los cierres de una de las líneas de galvanizado y la línea de pintura de Avilés, inactivas desde el cuarto trimestre del pasado año.
Inmediatamente después del cierre, la empresa inició negociaciones con el comité para acordar la aplicación de un expediente de regulación de empleo para toda la plantilla, que se iba a poner en marcha el próximo mes de septiembre.
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