Iniciado por
Dawkins
Muy interesante y bien documentado... pero:
Hecho en falta tus propuestas para enmendar esto 
Vale, este es el análisis, y las soluciones? Tú que harías al respecto?
Cargarme el concierto económico. Un sistema debe ser justo, este, definitivamente, no lo es.
Limitar el déficit por solidaridad hasta un máximo razonable tal y como sucede en Alemania. Los motores nunca deben lastrarse.
Objetivos económicos concretos para las comunidades receptoras. Las ayudas que se reciben son para fomentar el desarrollo, no para vivir igual de bien o mejor que los ricos, que por algo estás recibiendo dinero.
Pero nada de esto se va a hacer. España pende, políticamente, de un hilo muy fino, plantear una reforma radical lo cortaría y el batacazo sería histórico. Sólo hay que ver como los españoles creen en su mayoría que el trato entre comunidades es justo (pagan los que más tienen) cuando ya a primera vista tenemos dos comunidades con un régimen foral especial (P. Vasco y Navarra, 1a y 3a en el ránking de riqueza) que les permite aportar migajas. Es de esperar, además, que los vascos y navarros no aceptarían jamás la abolición del concierto económico. Y no sólo eso, sino que el conjunto de España cree que Cataluña posee un trato privilegiado cuando en realidad sucede todo lo contrario. En este sentido no creo que se pueda hacer nada porque un cambio de estas dimensiones sería traumático para muchos ciudadanos. Imagina, reconocer que los nacionalistas tienen razón
Desde una óptica estrictamente socioeconómica tampoco se ve mucho mejor. Decir a media España la verdad, que es todavía más pobre y deben, por lo tanto, apretarse el cinturón, no creo que sea tarea fácil. Hasta ahora en el sur el andazulian way of life era motivo de orgullo y regocijo ¿lo sería si desmantelaran el chiringuito? No hablemos de Extremadura, cuya fuerza laboral se compone en un 25% por funcionarios, imaginemos que les dicen que eso se acabó, que deben buscar un trabajo
rentable aunque sea por cuatro perras y en unas condiciones precarias. Esto generaría un resentimiento muy grande de un lado hacia el otro, aunque el cambio se realizase en base a unas demandas justificadas empíricamente, pues está comprobado que la gente no entiende nada, bueno, excepto de fútbol, que de eso sabe todo el mundo, y en cualquier caso a nadie le gusta que le quiten los caramelos.
Es cierto que la crisis nos brinda una oportunidad histórica para hacer bien las cosas, ya que todos estos cambios podrían justificarse por la difícil coyuntura, pero no creo que ninguno de los dos grandes partidos se atreva a hacerlo debido al coste político que supondría plantear estas medias. En su lugar veo que, como el ladrillo, agotaremos el modelo hasta que este nos dé en toda la cara al estallar. Es triste, pero así somos.