«Discrepo de Krugman: la economía española irá bien a largo plazo» - Economia - Economia - ABC.es
NOELIA SASTRE
-Si le parece me gustaría comenzar por «el camino hacia la recuperación» en EE.UU.. Bernanke afirma que la recesión en la primera potencia mundial acabará este año, a menos que el sistema financiero sufra una nueva sacudida. ¿Está de acuerdo con él?
-Bernanke puso una condición que tiene muchas posibilidades de ocurrir dada la debilidad del sistema financiero. El segundo punto en este pronóstico es que recesión significa crecimiento negativo. Ya hemos tenido mucho crecimiento negativo, así que la gran pregunta es cuándo tendremos crecimiento positivo. Eso nos llevará a la normalidad en la economía, cuando en Estados Unidos tengamos un 4% ó 5% de paro, y no un 8,9% como ahora. Y no ocurrirá ni en 2009 ni en 2010. Si Bernanke habla en sentido técnico, puede que tenga razón. Pero, desde luego, no la tiene cuando dice que saldremos de la recesión a finales de 2009.
-¿Cuál es su pronóstico?
-Lo que Bernanke y otra gente olvida es que el consumo estadounidense era el motor del crecimiento mundial y hemos tenido exceso de consumo. El nivel de ahorro era cero y tiene que crecer hasta al menos el 5% o, incluso, el 10%, para que la economía se repare. Por otro lado, ahora la debilidad de la economía combina la crisis financiera con otros aspectos, de modo que un pronóstico más realista es que no veremos una recuperacion robusta este año ni seguramente el que viene.
-Entonces, ¿la recuperación no llegará hasta 2011?
-Así es. Tocaremos fondo este año o a principios del que viene. Todavía no hemos llegado a lo peor del paro en Estados Unidos. La tasa de desempleo en el último mes ha sido la peor de los últimos 25 años y continúa creciendo. Sospecho que el panorama será aún más desalentador en los próximos dos meses, cuando los graduados universitarios intenten encontrar trabajo y no lo encuentren. Lo sé por mis alumnos en la universidad de Columbia.
-Pero en abril se perdieron menos empleos en EE.UU. que en los últimos seis meses.
-Sí, pero eso sólo significa que la magnitud de la pérdida se ha ralentizado. Para ponerlo en perspectiva se perdieron 539.0000 empleos. Necesitamos crear 150.000, en lugar de perder algo más de medio millón.
-Además, la mayoría de los nuevos empleos se han creado gracias a las políticas públicas.
-Exactamente. Eso significa que el sector privado sigue estando muy débil.
-España tiene la tasa más alta de paro de la Unión Europea, un 17,4%, muy por encima del 8,3% de media en la UE. La Comisión Europea vaticina que podríamos llegar al 20,5% en 2010. ¿Qué hemos hecho para merecer esto?
-Ha sido una cuestión de mala suerte. Los países donde la industria inmobiliaria ha jugado un papel importante sufren más. La burbuja inmobiliaria da muchos problemas. Una gran proporción del crecimiento español dependía de este sector y, aunque la regulacion bancaria es mejor que en Estados Unidos, cuando la burbuja explota ni siquiera esa buena regulación protege la economía. Pero creo que España también debería darse cuenta que de no haber tenido esas buenas regulaciones y un Gobierno tan responsable fiscalmente, estaría mucho peor. De hecho, la política pública es mejor en España que en Estados Unidos, a pesar de la alta tasa de paro.
-Deduzco que no está de acuerdo con Paul Krugman, cuando aseguró que en España las perspectivas económicas eran «terroríficas».
-No estoy de acuerdo con él. Creo que hay aspectos dinámicos en la economía española que a largo plazo irán bien. Lo que es cierto es que se ha apoyado excesivamente en el sector inmobiliario, aunque al mismo tiempo hay otros sectores dinámicos y son esos los que deben expandirse para recuperar la economía. Lo más importante es asegurarse de que las pequeñas y medianas empresas tienen acceso al crédito, que no sufran por culpa del fracaso de la industria inmobiliaria.
-¿Necesitamos los españoles consumir más?
-Lo primero que necesitamos es invertir más. Estados Unidos ha consumido demasiado y tiene que evitarlo. El gran objetivo debe ser la expansión de la inversión.
- ¿Cuál es el principal obstáculo y la principal ventaja de España para recuperarse?
- Lo más duro será romper la burbuja inmobiliaria. Por otro lado, muchas zonas de España dependen del turismo que llega de países europeos que también están en recesión. El turístico es un sector muy cíclico y habrá un bajón, pero hay poco que España pueda hacer por sí mismo más allá de esperar a que los países emisores de turistas se recuperen. El hecho de que varias regiones del país tengan ambiciosas ideas para desarrollarse es una de las fortalezas. He visitado lugares como Valencia y Cataluña, donde intentan pensar en cómo pueden mejorar los sectores locales. La solución en España pasa más por un nivel local, aunque necesitará ayuda del gobierno central. Pero una de las mejores impresiones que me llevo es que piensan en las nuevas industrias que les pueden ayudar a salir de esta situación en la próxima década y en cómo pueden responder a la crisis.
- ¿Qué opinión le merecen las medidas que ha ido adoptando el presidente Zapatero?
- La crisis en España es resultado de la burbuja inmobiliaria. Lo bueno es que Zapatero ha logrado manejar la política fiscal, aunque muchos de los instrumentos para hacer frente a la crisis no están a disposición de Zapatero. Desde luego, uno de los puntos más importantes debe ser el de proveer crédito para la inversión pública.
«El fracaso de Obama ha sido de estrategia con los bancos»
-¿Cómo está gestionando la crisis el presidente Barack Obama?
-Ha mejorado algo muy importante que se puso en marcha en la última época de Bush: el paquete de estímulo económico y las medidas para las hipotecas. Con Bush no fueron suficientes ni estuvieron bien definidas. Obama lo ha hecho bien en este sentido, pero su gran fracaso ha sido la estrategia con los bancos, darles dinero que el contribuyente nunca volverá a recuperar. Hay alternativas para hacerlo de otra forma, por eso he sido muy crítico con su decisión de dar miles de millones de dólares a la gente que causó el problema.
-Hablemos de Europa. Alemania ha puesto en marcha una receta para evitar la pérdida de empleos: menos producción y horas de trabajo. Algo que también han aplicado compañías estadounidenses como «The New York Times», que pagará menos a sus empleados a cambio de más vacaciones. ¿Cree que es una buena fórmula?
-Sí. Cuando no hay suficiente trabajo debe ser compartido, sobre todo en países como Estados Unidos, donde no hay una buena red que proteja a los trabajadores y las prestaciones por desempleo son muy limitadas. También Japón lo está haciendo. No es que sea un sustituto para crear nuevos empleos ni para que la economía siga adelante, pero al menos sirve para compartir el dolor y el sacrificio de una forma más justa.
-¿Cuáles son los grandes desafíos de la economía europea en este momento?
-El principal desafío para todas las economías es recuperarlas. Estimular la demanda de forma consistente y lograr la estabilidad del sistema. En Europa hay una gran preocupación con el déficit. Pero si el dinero que gastan en inversión está bien empleado, no deben preocuparse tanto. Por otro lado, algunos bancos europeos tienen problemas para prestar dinero, sobre todo los de Europa del este. La cuestión es que como no se han manejado de forma transparente, no conocemos los puntos débiles como deberíamos. Los gobiernos europeos deben centrarse en la inversión para crear empleo. Esa debe ser su máxima prioridad, mientras que lo primero que debe hacer Estados Unidos es mejorar la casi inexistente política de prestaciones por desempleo.