Falta otra Estanflación, que esta olvidada desde el verano, pero también se puede manifestar, decrecimiento con subida de precios....articulo interesante del Nov2008.........
Estanflación vs Deflación
Especulación y monopolio generan un mecanismo de sostén continuado de los precios incluso en plena fase de espiral recesiva. La disminución de la capacidad productiva en todos los sectores clave, principalmente en energía y materias primas, genera las condiciones ideales para otra escalada de precios a medida que las expectativas en los mercados a futuros van cambiando a posiciones "long". Podríamos tener una nueva escalada en el último trimestre del 2009.
Tenemos una huelga general de consumidores ante las narices. Tenemos ante las narices una crisis de sobreproducción galopante. Ya casi nadie compra lo que se produce y en cambio la gran mayoría de la humanidad carece de casi todo.
Tenemos grandes estocs de 4x4s que se compraban para ir a buscar los niños al cole. Yates de todos los tamaños y esloras para hacer el pijo en los clubs de vela, chalets en urbanizaciones residenciales para 15 días de vacaciones, ... un largo etc de productos "de diseño" superfluos para ricos o para emular a los ricos. Pero los ricos ya no consumen y sus emuladores se están quedando en el paro. Con la creciente polarización social de los últimos decenios, toda la estructura productiva se ha adaptado a un consumo desigual, desequilibrado, con productos de alta gama, pisos y mansiones de "alto estanding" para ricos y comida basura y pisos patera para los demás. El segmento "rico" cada vez más rico pero cada vez menos numeroso y el segmento "pobre" cada vez más pobre pero cada vez más numeroso.
En los años 20 ocurría algo parecido y se hubo de reconvertir todo el tejido industrial para adaptarlo a producir otras cosas (cañones, munición, buques de guerra, tanques y aviones). Se crearon "nuevos" puestos de trabajo con buenos sueldos y en una fase subsiguiente a la de la guerra la industria se adaptó a producir, en buena medida, para los trabajadores.
Estamos en una situación semejante y quizás mucho peor. La capacidad productiva está íntegramente organizada para un tipo de producción para ricos que ha declarado la guerra al planeta. Como en el caso de la Gran Depresión 2.0., la necesidad de reconvertir todo el tejido productivo es incuestionable.
Sólo la redistribución de la renta y la riqueza podrá generar una demanda para un tejido productivo que se habrá de readaptar de pies a cabeza para cubrir las necesidades, "racionales" y sostenibles, insatisfechas de la gran mayoría de la población.
Una recesión sin deflación
La espiral recesiva suele conllevar deflación. Caída generalizada de los precios ante la falta de demanda. Pero, a diferencia de la 2ª Gran Depresión, los precios se resisten a la baja (incluso subieron en los primeros compases de la crisis) y por tanto el consumo se deprime mucho más deprisa y en una proporción mucho mayor que condiciones de deflación.
Si los precios no caen, crece el subconsumo. La inexistencia de deflación genera un tempo escalofriante en la espiral recesiva.
Causas de la estanflación
Durante los primeros estadios de la Gran Depresión del siglo XXI, a pesar de la descomunal contracción general del consumo, los precios aguantan. Se acumulan grandes estocs invendidos y las empresas cierran plantas y despiden personal. Pero el telediario anuncia aún que los precios siguen subiendo "moderadamente". Es decir, la deflación, compañera impenitente de la recesión, no acaba de presentarse en el escenario. ¿Cual es la causa de este retraso?
1.- Las situaciones de monopolio frenan la bajada de precios.
Según los manuales tradicionales de economía, la disminución del consumo disminuirá la demanda haciendo bajar el precio. Pero los manuales no explican que en condiciones de monopolio las grandes corporaciones responden al bajón de la demanda recortando inmediatamente la utilización de su capacidad instalada y despidiendo la mano de obra sobrante, antes que reducir los precios, puesto que no existen competidores a la altura que puedan hacerlo.
En cuanto al petróleo y el gas, la existencia de oligopolio permite controlar la producción para aguantar los precios.
2. La estampida de enjambres de especuladores fuera de los mercados de títulos y de crédito, se está reconvirtiendo en puro y simple agiotaje. Acumular estocs de trigo, arroz, oro, tierras de cultivo, ... para forzar una escasez artificial y aprovecharse de las subidas momentánea de los precios.
La reciente subida de precios del petróleo y las materias primas se debió más a factores especulativos (dinero que huye de las bolsas a las "commodities": cobre, oro, diamantes, koltan, petróleo, ...) que a factores estructurales de desajuste entre la oferta y la demanda real, cuya tendencia era y es claramente depresiva.
Con la crisis, la huida hacia el oro y demás refugios de valor, se mantendrá y en diversa medida seguirá provocando bandazos en los precios aunque la economía real haya entrado en barrena en la recesión.
Especulación y monopolio generan un mecanismo de sostén continuado de los precios incluso en plena fase de espiral recesiva. La disminución de la capacidad productiva en todos los sectores clave, principalmente en energía y materias primas, genera las condiciones ideales para otra escalada de precios a medida que las expectativas en los mercados a futuros van cambiando a posiciones "long". Podríamos tener una nueva escalada en el último trimestre del 2009.
3. El terremoto financiero se ha encargado de triturar el valor de los títulos de crédito disminuyendo proporcionalmente el interés de los rentistas en el mantenimiento de la estabilidad de los precios.
4. Pero la causa principal de la inflación en tiempos de crisis es la instrumentación de políticas expansivas o anti-crisis "no redistributivas" - sin subir los impuestos a los ricos - por parte de los gobiernos, con recurrencia creciente al déficit y a la expansión monetaria, y que se traducen aceleradamente en monetización (directa, a la Mugabe, o indirecta, vía depósitos).
M. Friedman afirmaba que era teóricamente imposible tener una deflación en una economía basada en dinero fiduciario. "Mientras los gobiernos dispongan de imprenta y suficientes helicópteros, la deflación y la crisis podrá apagarse en cualquier momento a base de suficientes pasadas."
Ben Bernanke, sucesor de A. Greenspan en la presidencia de la R.F., fiel seguidor de Friedman, consiguió el cariñoso mote de "Helicopter Ben" de tanto repetir la cita. Fridman murió, pero la historia a brindado a su mejor discípulo la oportunidad de poner en práctica sus teorías.
La política monetaria norteamericana ha dejado a la Reserva Federal exhausta de recursos y se estaría incluso planteando emitir su propia deuda (sin ningún control del Congreso) y competir con el Dep. del Tesoro por los recursos escasos del mercado. El balance de la Reserva Federal ha pasado de un total de $900.000 millones a más de 2 billones desde agosto pasado.
Según Bloomberg, en EEUU el monto total de intervenciones (rescates, intervenciones, capitalizaciones, swaps, etc. ) contra la crisis financiera entre 2007 y 2008 alcanzaría ya los 7,76 billones de $ (más de la mitad del PIB).
El riesgo de impago soberano imputado a EEUU es de 67 puntos (49 Alemania, 59 Francia,115 Reino Unido, 189 Italia, España 115 con una subida del 45% en el mes de noviembre)
Tenemos pues una situación nueva con respecto a la Gran Depresión de los treinta. La depresión no se traduce de inmediato en caídas de precios. Incluso, en la primera fase de la crisis, el estancamiento coincidió con subidas espectaculares de los precios resultado de la desbandada especulativa, a por cualquier cosa que no fuera papel.
Así pues, a diferencia de la 2ª Gran Depresión, la bajada de los precios se retrasa y por tanto el consumo se deprime mucho más deprisa y en una proporción mucho mayor que condiciones de deflación inmediata.
Estanflación = Deflación encubierta
Pero por más resistencias que se opongan, a medida que avanza la depresión la deflación va ganando terreno. La estanflación actual es en realidad una deflación encubierta por la resistencia de los monopolios y la expansión monetaria.
El término estanflación (estancamiento + inflación) fue acuñado en 1965 por el ministro de Finanzas británico Ian McLeod, describiendo una situación que confunde las políticas económicas: La política monetaria utilizada para combatir la desaceleración -como el recorte de los tipos de interés- empeora la inflación, mientras las políticas restrictivas de lucha contra el repunte de precios -como el alza de los tipos- tienden a mermar el crecimiento y pueden agravar una recesión.
En régimen de patrón oro (convertibilidad de dinero papel a metal), como en los años 20, y frente a una caída descomunal del consumo, tendríamos ya una deflación generalizada. Los economistas temen la deflación. Atestiguan que la toma de decisión del consumo se pospone en el tiempo en espera de precios más bajos y el crédito se encarece y eso ahonda la espiral recesiva. El argumento quizás funciona para el consumo de lujo o especulativo. Pero los bienes de primera necesidad se compran sin esperar a que bajen. Si has de comprar una máquina, un ordenador, ... no vas a esperar a que "baje" el precio si lo necesitas ya. Esto lo sabe muy bien cualquiera que dudó a la hora de comprar un ordenador.
En un mundo sin convertibilidad de las monedas, los gobierno puede hacer "abuso" de la confianza que les otorgan los ciudadanos, imprimiendo moneda a su antojo. Ante la amenaza de la deflación, una vez que la "trampa de la liquidez" deja inservible la política monetaria, se hace irresistible la tentación de imprimir billetes a la Mugabe.
En el régimen actual de moneda-papel, el avance de la deflación real se refleja en la subida del precio del oro, que se atesora como principal reserva de valor monetario.
Los gobiernos, una vez se ha entrado en depresión y con las imprentas trabajando a destajo, como en la época del emperador Diocleciano, intentarán impedir por todos los medios la monetización del metal áureo, pero, a pesar de todo, el oro vuelve a recobrar su carácter monetario en cuanto que valor de referencia de las transacciones liquidadas en un papel que se desvaloriza por momentos.
La expansión de la masa monetaria mundial
Norteamérica está literalmente quemando el dólar como último recurso frente a la crisis, monetizando su enorme deuda a marchas forzadas.
La Reserva Federal pretende burdamente esconder la enorme cantidad de liquidez que están inyectando en el mercado.
Las cifras son tan grandes que las autoridades monetarias estadounidenses, aduciendo "altos costes de cálculo", han dejado de publicar la M3 desde marzo del 2006. La M3 es la base monetaria sobre la que se crean, en una proporción más o menos estable, el conjunto de medios de pago de una economía.
A pesar de ello, economistas independientes (como John Williams, o
Now and the Future, ) publican estadísticas sobre la M3 y su evolución, magnitud que obtienen a partir de simples hojas de cálculo y un PC.
Con un déficit corriente de 0,750 billones de $ al año y una combinación de deuda externa pública y privada que ya ha superado los 10 billones de $ (el déficit público oficial para 2008 ha sido de 0.5 billones y según las proyecciones oficiales para 2009 y 2010, rondaría los 1.35 billones cada uno de dichos años), EEUU no puede permitirse una revalorización deflacionista de su moneda (le interesa que no suba demasiado con respecto al Euro y demás divisas), pero al mismo tiempo se ve obligado a participar en operaciones de salvamento para que el dólar no pierda toda su credibilidad. Es como jugar a la ruleta rusa.
La combinación de la M3 (Base monetaria) más todos los créditos (bancarios, al consumo, comerciales e hipotecarios) se conoce como la "cantidad de dinero total" y es probablemente el mejor indicador del signo inflacionario de las políticas económicas. Se trataría de la medida del dinero total de la economía una vez el sistema bancario a expansionado la base monetaria (M3).
La masa monetaria ha crecido de forma explosiva. Desde incios de agosto del 2007 ha saltado desde unos 35 billones de $ hasta unos 43 billones a finales de agosto del 2008, un aumento cercano al 23% en un solo año.
Las intervenciones de salvataje de la banca no han hecho más que empezar y los más de 3 billones de dólares empleados de momento ... (EEUU y Europa) podrían multiplicarse por 5 o más a lo largo del año que viene haciendo irresistible la tentación de imprimir billetes a destajo (helicópteros Ben).
La desproporción entre una masa de dólares en crecimiento exponencial y una producción mundial en decrecimiento exponencial se traducirá en un deterioro imparable de la moneda patrón, aunque no hay que descartar un acuerdo de inundación monetaria coordinada entre EEUU y Europa (a pesar de las reticencias anti-inflacionistas de Alemania) para mantener a flote el dólar y, en definitiva, el sistema de pagos internacional.
Siguiendo la ley de Gresham (la moneda mala, sin valor, se desatesora a cambio de la buena) los inversores internacionales (Reservas de divisas de los bancos centrales, Fondos soberanos, fondos de pensiones, fondos hedge y demás) se están librando de sus fondos en dólares, pero no a cambio de otras divisas -papel, sino que están invirtiendo en oro y ciertas materias primas que representan depósito de valor. China, que podría comprar buena parte del sistema bancario norteamericano si la dejaran, está librándose de sus reservas en dólares como puede, cambiándolas por inversiones en África, oro y arroz (su precio se ha más que duplicado en un año.)
La acción coordinada de los bancos centrales (EEUU, Japón, BCE) interviniendo en los mercados de divisas entre julio y septiembre de este año, han aguantado el precio del dólar, de momento, pero los diques al Catrina monetario no parece que vayan a resistir mucho tiempo más.
En 2005 ya se produjo una intervención masiva para mantener al dólar y disminuir su tendencia a la baja. El efecto duró menos de medio año. En las condiciones actuales los efectos de la última manipulación del verano pasado pueden ser aún mas cortos.
Si los desequilibrios presupuestarios generalizados, resultado de las medidas anticrisis, no consiguen reactivar la economía, se irá consolidado un estado de estanflación deflacionaria (deflación encubierta por una expansión monetaria fiduciaria) permanente y creciente que seguirá socabando el poder adquisitivo de pensionistas y asalariados, bloqueando el crédito, deprimiendo el consumo y profundizando aún más el estancamiento y la depresión.
La solución a la crisis
La única solución a la crisis es la redistribución real de la renta y la riqueza. Se trata simplemente de que los trabajadores ganen lo suficiente para poder adquirir lo que producen. Las inyecciones monetarias, si no van acompañadas de redistribución, pierden casi inmediatamente su efecto estimulante en las condiciones actuales de deflación encubierta y se convierten en combustible de la estanflación.
Sólo la redistribución equitativa de la renta y la riqueza podrá generar una demanda para un tejido productivo que se habrá de readaptar de pies a cabeza para cubrir las necesidades, "racionales" y sostenibles, insatisfechas de la gran mayoría de la población.
Llegado el momento, la bancarrota norteamericana se hará realidad con el resultado de la huida masiva hacia cualquier otro depósito de valor distinto del color verde. Entonces habremos entrado de lleno en el peor de los escenarios "imposibles", tan imposible como todo lo que ha venido ocurriendo estos últimos meses.