no sé si estaba... El BBVA pide un nuevo Pacto de la Moncloa ante la situación de «emergencia nacional». El Correo El deterioro de la economía española ha llegado a tal extremo que ya no queda otra salida que aplicar medidas excepcionales. Ése fue el dramático mensaje que el presidente del BBVA lanzó ayer durante la junta de accionistas, celebrada en el Palacio Euskalduna de Bilbao. Francisco González no se anduvo por las ramas y pidió, aunque con otras palabras, la reedición de los Pactos de La Moncloa firmados en 1977 por todos los partidos políticos, los grandes sindicatos y la patronal. Aquel acuerdo histórico permitió impulsar cambios económicos y sociales de gran calado -e impopulares- y reformas políticas en medio de la brutal crisis que sacudió los albores de la Transición. La actual situación, de «verdadera emergencia nacional», hace inevitable actuar de la misma manera que entonces, advirtió el máximo responsable del banco. «En estos momentos, nuestro país necesita más que nunca un acuerdo nacional con el compromiso explícito de todos. Es decir, un gran contrato económico y social para afrontar nuestros graves problemas inmediatos y avanzar hacia un nuevo modelo más productivo, más competitivo y más productor de empleo y riqueza», aseveró González.
La crisis que con tanta «severidad» está sufriendo España y todo el mundo -a su juicio, más grave que la Gran Depresión de 1929- ocupó buena parte de su intervención en la junta, que se prolongó durante casi cinco horas.
Arrimar el hombro
El presidente del BBVA puso el acento en la necesidad de que el gran pacto que plantea cuente con el apoyo de todos «sin excepción»: agentes políticos, económicos y sociales. Superar la «gran tragedia» que vive España es -subrayó- una tarea de «tal envergadura que ningún Gobierno, ningún partido puede llevarla a cabo en solitario, sino que exige el esfuerzo, el sacrificio y la implicación de todos».
De ahí que lanzara un claro aviso a navegantes al asegurar que el éxito de esa iniciativa dependerá de «nuestra capacidad para aparcar diferencias e intereses particulares y trabajar todos juntos». Si es así, aventuró que la recesión «será un paréntesis duro, pero transitorio», tras recordar que el país «ya superó en el pasado situaciones muy difíciles con el consenso y el esfuerzo colectivos». De lo contrario, se convertirá en una «crisis larga y dolorosa y limitará nuestra capacidad de crecimiento a futuro».
La vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, apuntó que las palabras de González «quizás estén dirigidas al PP, que es hasta ahora el que falta» por «arrimar el hombro» para enderezar la situación económica.
El responsable del banco dibujó un escenario realmente convulso para su sector, que se ha visto sacudido por un «tsunami». La crisis impulsará una «profunda transformación» de la industria financiera, abocada a una «reordenación drástica», apuntó. Si el terremoto es prolongado, pueden «emerger problemas de solvencia para algunas entidades españolas», añadió. En ese contexto, no descartó la posibilidad de que su grupo efectúe compras, ya que «evidentemente» habrá oportunidades.
Ayudas públicas
Respecto al papel que debe jugar el Gobierno en este proceso, también fue claro. Se mostró contrario a «mantener en pie» con ayudas públicas a instituciones «irremediablemente dañadas». Frente a ello, propuso que los recursos se destinen a identificar y aislar a entidades débiles, sanearlas y «devolverlas rápidamente al sector privado».
En suma, esbozó un horizonte de oscuros nubarrones, del que excluyó a su banco, cuya fortaleza destacó sin caer en triunfalismos. Para subrayar esa idea, recordó que el BBVA es el segundo del mundo por beneficios al alcanzar el pasado año una ganancia neta atribuida de 5.020 millones de euros. Aunque sin citarlo en ningún momento, lanzó un pulla al Santander al asegurar que, junto al San Paolo, el Bilbao Vizcaya Argentaria es uno de los dos bancos de la 'gran liga mundial' que no ha necesitado ningún ampliación de capital. Lamentó que el mercado financiero no reconozca esa «mayor solvencia» y siga castigando su cotización, aunque ayer subió un 2,39%, hasta 5,56 euros por acción.
El consejero delegado, José Ignacio Goirigolzarri, reiteró que el grupo vasco cuenta con ventajas «diferenciales» para salir fortalecido de la crisis, a la que se enfrenta con una situación financiera «muy sólida» tanto en términos de capital como de liquidez. |