Lo de ser o no ser nación sería secundario si no fuera porque, últimamente, en Madrit - Monkloa gobiernan (se aprueban PPGG del Estado) con el visto bueno, vía txeke/transferentzia, de las periferias.
Cuando el hambre entra por la puerta, el amor sale por la ventana.
Ya que la economía es un Estado de ánimo, sean patriotas y consuman productos, sean cuales sean, de su nación, sea cual sea.
Allá muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;
que yo aquí; tengo por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.
Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,
que no sienta
mi derecho
y dé pechos mi valor.
Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar.