| Estimado Foster:
En parte coincido con ciertos puntos de lo que expone Josan García, y en parte no. Que Josan no haya encontrado el camino adecuado en esta crisis, no quiere decir que no lo haya.
El artículo me deja un sabor de boca extraño, como si quisiera decir: "esto está muy jodido, así que ni lo intentéis...que para eso ya estoy yo". Convendrás conmigo en que la vida del pequeño despacho es dura (jornadas interminables, estrés, sobrecarga de asuntos...), de ahí que sólo un porcentaje mínimo de Licenciados en Derecho continúen con el ejercicio de la abogacía tras 5 años, el resto, oposiciones.
Si no tienes suficientes asociados para cubrir las principales áreas de práctica, juegas en alevines. Pero si quieres crecer, hay que endeudarse, y complicarse la vida dando entrada a nuevos socios.
Por otra parte, con la 22/2003 Concursal, se ha jodío el negocio, tanto para abogados como para auditores.
Donde no coincido es en esa afirmación categórica de Josan, al respecto de que no hay dinero en el mercado, sencillamente, NO es cierto, pero hay que filtrar el cliente, hacer mucha calle y prestar un servicio 10.
Los que lo tienen claro están trabajando 16 o 20 horas diarias, fines de semana inclusive, y hasta el tiempo libre lo destinan a relaciones públicas. Supone una dedicación total y absoluta al trabajo, sin concesiones, el que algo quiere, algo le cuesta. No hay ninguna magia detrás de los despachos de éxito, trabajo, trabajo y trabajo, y tras unos años, a disfrutar cuando las aguas se calmen, pero es ahora, en medio de la crisis, cuando se sientan las bases.
Se está dando el caso de "jugadores" ya retirados del mercado, que están regresando, en parte porque ya se aburrieron de descansar, y en parte porque el reto les llama, cuando esos tiburones regresan, por algo es, huelen la sangre a millas.
Josan enfoca la situación desde ese punto de vista porque no le ve la solución, y confunde su entorno con la situación general. Ése es el dilema, "ver" hacia dónde está evolucionando el servicio, anticiparse y ponerse manos a la obra, es lo que marca la diferencia entre un Garrigues y un Paco&asociados.
No pierdas el tren, Foster, que esto es una fiesta que ni te imaginas...pero hay que comprar el billete adecuado.
Un saludo, |