Pues sí.
También sé qué hacer para reeducarlos. Separarlos por tipos de delitos: sexuales, robos, por drogas, bandas organizadas, etc. Y pornerles 24 horas al día una grabación subliminal conminándoles a no repetir lo que han hecho. Por ejemplo, a un asesino, ponerle una grabación que diga con una voz femenina suave y aterciopelada: "nunca haré daño a una persona".
Escuchar esto todos los segundos de tu condena durante unos cuantos años, debe ser suficiente para que se le grabe a fuego en el cerebro y crear cambios en sus patrones de comportamiento. Por supuesto, los guardias deberian ir con protecciones para no oir eso porque si no, se volverían locos.
Reintroduciría la pena de muerte. ¿Quién dijo que no somos nadie para matar a una persona? Especialmente en los casos de corrupción política, como en China.
Y pondría cámaras por todas partes de las cárceles. Un preso debe saber que es un preso todo el día. Y que le están vigilando constantemente.
Les obligaría a tomar clases de lo que sea. Cultura básica a los más analfabetos, universitaria a los más avanzados. Pero en mi cárcel, TODOS aprenderían. Y si suspenden se enfrentarían a castigos correctivos.
Nada de drogas. Ni tabaco ni alcohol. Les obligaría a hacer deporte igual que en el anterior punto. Cada uno a la medida de sus capacidades.
Elegiría bien a los guardias, con un cuidado extremo para que no hubiera sádicos entre ellos. Como decía Heinlein, un sádico es duro para satisfacer su patología. Y una vez satisfecha, se vuelve blando. Eso jamás ocurriría en mi prisión. En mi prisión, todos los guardias serían eficientemente fríos, impersonales y cabrones.
Eso unido a 10 horas de trabajo duro al día durante años, me permitirían convertir a la mierda de la sociedad en super hombres, o matarlos en el intento. En ambos casos, la sociedad sale ganando.