| Excelente planteamiento, es cierto que la gente se ancla en un precios de los que no quieren bajar y eso que la inflación implica depreciaciones reales. La economía de andar por casa que no sabe por qué los precios siempre subían (el baby-boom, el control político-promotor del suelo para vivienda, la facilidad de financiación), lo importante era creerse que sus ladrillos se volvían de oro con el tiempo.
Cada vez tengo la impresión que la ostia que nos espera va a enterrar los dogmas hispanistaníes por otros mas pragmáticos, el piso y el culto al pelotazo.
__________________ España: la generación guanabí (wanna be...rich) y el trastorno obsesivo-compulsivo de edificación. Ediciones Tochovistas. |