| Sorprende el porcentaje de americanos que desconfían de San Libre Mercado, sobre todo la diferencia con el año 2002... Y es que cuando el bolsillo está vacío es difícil predicar apertura de fronteras para mercancías y trabajadores, sobre todo cuando se le ven las orejas al lobo de las deslocalizaciones y del dumping. Es muy chachipiruli ser ejperto y arremeter contra el proteccionismo (ayudándose del terror que evoca hablar del circo de los horrores totalitarios de los años 30, en particular del nazismo, a fin de amedrentar a los díscolos anti-libre mercado) o bien, soltar frasecillas vacías sobre que es necesario proteger a la clase media, a fin de evitar estallidos sociales, ¿pero cómo protegerla ante una competencia salariar bajista con los tigres exportadores?, tigres que como todos sabemos destacan por su respeto al trabajador, a las libertades individuales y al medio ambiente. No hablemos ya de las deslocalizaciones, ¿cómo proteger las clases medias si con el comercio 'libre' atentamos contra sus puestos de trabajo y poder adquisitivo?... Es como pretender reducir emisiones de gases sin dejar de aumentar el consumo de combustibles fósiles y demás fuentes de energía 'sucias'. Está por ver si veremos proteccionismo y 'terrores' como en los años 30, pero una cosa tengo segura: Por más agenda internacional que pretendan atender los politicastros occidentales, su más inmediata preocupacción está en casa, a corto plazo y se llama elecciones, elecciones con una ciudadanía empobreciéndose, cabreándose y demandando protección.
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