| En ese mismo foro aludido, alguien responde:
Creo que es muy interesante lo que expone Atman. He pensado muchas veces en algo semejante.
La desaparición de la clase media, el efecto engañoso de la riqueza... ¿Cuántas veces hemos escuchado de los economistas optimistas eso de que esta generación tiene más riqueza que las anteriores porque sus bienes inmobiliarios son de mucho valor?
Lo que no dicen los muy cretinos es que NADIE es dueño de su piso si no lo ha pagado, si no ha finiquitado hasta la última letra y hasta el último céntimo de euro. Porque si dejas de pagar una cuota... estás en la calle con lo puesto.
Yo más bien me pregunto por el futuro: ¿cuál será el futuro del sector de la construcción y cómo podrán los jóvenes comprarse un piso que no sea compartido, ni de menos de 50 m2?
En otro lado expuse mi parecer acerca del acceso de la mujer al mundo laboral, un acceso más forzado por las circunstancias (contribuir a pagar un piso y los gastos que conlleva) que por el derecho en sí que han de tener de trabajar en lo que quieran.
Dejé mi preocupación en el tintero, al pensar en una pareja que vive en un piso, trabajando ambos y con deudas hasta el cuello. ¿Qué futuro mejor tendrían sus hijos con precios aún más caros y gastos aún superiores? Las parejas del futuro, hablo de 20 o 30 años, no veo cómo pagarán las hipotecas y los gastos, por muchas horas que trabajen y por muy poco que se vean cada día excepto los fines de semana... aunque igual incluso entonces habrán de trabajar esos días de descanso...
En fin, sea como sea, que venga la gran aguja que desinfle esto, porque no habrá quien lo pague. Y si se desinfla del todo, sumado ello a la crisis energética, no veo cómo podremos recuperarnos de la situación económica pésima en que nos encontraremos entonces. Los que más tienen estarán tranquilos en sus paraísos fiscales, o volando en primera clase a otros lugares menos afectados.
¿Queremos ser dueños de lo que tenemos? Lo único nuestro son nuestros seres queridos, nuestros sueños, nuestro equipaje, nuestros recuerdos... y todo lo que de manera efectiva hemos ido adquiriendo sin deber nada a nadie.
Pienso que la solución sencilla pasa por NO ENDEUDARSE, ni tan sólo tener tarjetas de crédito, no deber nada a nadie, ni tan sólo a los amigos. Y si debes que sea una deuda breve y asumible en el corto plazo. Nada de largos plazos de pago.
La solución sería empezar de nuevo en otro lugar, con otra forma de vida, ser autosuficiente en lo posible, porque así la deuda mayor se tendrá con uno mismo. Uno se ha de probar a sí mismo para ver hasta dónde es capaz de asumir su papel activo en su propia vida. Que no nos lo den todo hecho en el súper de la esquina, ni en el préstamo en 48 horas del banco, ni en tantas y tantas facetas que dejamos de lado porque otros nos las venden. Un lugar en donde todo sea distinto y donde los bancos no tengan más dominio en tu vida que lo estrictamente necesario y, a ser posible, marginal.
Siempre que entramos a un banco, a comprar un piso, a pedir un préstamo, a dejar nuestros ahorros, la sensación que debería darnos es que éste siempre NOS COMPRA, nos hacemos suyos; no nos vende jamás.
Un saludo
Víctor |