No se enfade usted. Yo hablo de que
la intensidad del trabajo era la misma en los hombres que en las mujeres. Y que los dos trabajaban como bestias de carga. Las mujeres trabajaban en el mundo textil, pero también en otras muchas fábricas..Reitero, es un problema de clases, no de sexo.
La revolución Industrial tiene un componente añadido: las máquinas sustituyen la fuerza de trabajo del hombre, eso es así por la electricidad y el motor de vapor fundamentalmente.
Si nos centramos en la minería, le he dado en gran parte la razón, porque la mayoría de los que trabajaban eran hombres, pero no eran los que más morían. Los que morían eran los niños y algunas mujeres que también las habían. Los hombres morían de silicosis y también de accidentes, pero
también morían mujeres trabajando en la sosa caústica, o como ya he citado en la elaboración de lejía y otros componentes químicos.
III) LOS MOTORES DE LA REVOLUCIÓN
A) La industria algodonera
La primacía temporal que la industria textil algodonera desempeño en el surgimiento de la revolución industrial británica parece clara.
De hecho, fue la industria del algodón la que primero, y con carácter masivo, incorporó loa avances tecnológicos en la producción, y, asimismo, fue la primera que tuvo lo más rápidos crecimientos en su producción. Cuando las innovaciones, esto es, la aplicación de los inventos a los procesos productivos, llegaron a la fase del tejido, con los telares continuos, inicialmente movidos por animales o por agua y después por máquinas de vapor, las máquinas alcanzaron tal tamaño y dimensiones que inevitablemente surgieron las fábricas para su asentamiento.
La industria del algodón tuvo un rapidísimo desarrollo también gracias a la prohibición que existía en Inglaterra (1701) de importar textiles estampados de algodón de la India (protección del mercado).
“En resumen, la industria algodonera fue la pionera en adoptar a gran escala maquinaria movida por energías no humanas, y ahorradoras de trabajo, Su importancia se multiplico en 70 años, pasando de la insignificancia a ser la principal manufactura inglesa.
El éxito de las innovaciones en la manufactura algodonera incitó y creó un ambiente favorable en todos los sectores hacia la maquinización”.
B) La industria siderúrgica
Junto a la industria textil algodonera, la industria de obtención de hierro y acero tiene una importancia decisiva en el surgimiento y continuidad de la revolución industrial.
La industria del hierro comenzó a establecerse en los lugares de extracción del mineral de hierro y carbón.
Para subsanar la inferior calidad del mineral de hierro británico, en 1783 H. Cort patenta un sistema de forjado y laminación que permitía la utilización del carbón mineral, dando paso a la producción de un lingote de hierro colado similar en calidad al importado.
Los resultados de esta innovación técnica en la producción de hierro colado no se hicieron esperar. Entre 1788 y 1806 la producción se cuadruplica, pasando de 68.300 Tn. anuales a 243.851. El gran crecimiento se estaba produciendo, y mientras que en 1750 se había importado el doble de la producción, en 1814 sus exportaciones de hierro eran cinco veces más que sus importaciones.
D) La minería del carbón.
El carbón era, ya antes de la segunda mitad del siglo XVIII la materia energética de uso doméstico más extendida.
Existe desde sus comienzos una estrecha relación entre industria siderúrgica y la extracción de carbón. Dejando aparte que ambas son industrias con características capitalistas en su organización desde sus inicios: el trabajo en grandes explotaciones mineras era netamente asalariado y muy poco diferente al de la actualidad, salvo en sus condiciones tecnológicas. En ambos casos se trata de industrias que desempeñaron un papel decisivo en la continuidad de los impulsos iniciales de la industrialización. En el caso del hierro, el suministrar un material susceptible de trabajar con mayor precisión y resistencia en la fabricación de maquinaria. Su dureza y resistencia representaba frente a la madera un cambio imprescindible para la construcción de máquinas de vapor, que trabajaban continuamente y con grandes desgastes.
En el caso del carbón, significaba la sustitución de fuentes de energía de origen animal o hidrográfico, limitadas y de insuficiente concentración de potencia como para generar grandes trabajos.
En resumen el hierro y el carbón no hicieron la revolución industrial, pero permitieron la consolidación de su extraordinario desarrollo y difusión.
SELECCIÓN DE FUENTES HISTORIOGRÁFICAS Y DOCUMENTOS (CONSECUENCIAS DE LA REVOLUCIÓN
LA SOCIEDAD INDUSTRIAL
“La sociedad industrial es la denominada de clases. La forman grupos abiertos, determinados fundamentalmente por la fortuna. Ninguna función es monopolio de grupo; el hombre con capacidad puede acceder a cualquier cargo de responsabilidad. En realidad la igualdad de los hombres se redujo al ámbito de los principios teóricos, a la igualdad ante la ley. De hecho subsistieron grandes diferencias de fortuna y cultura entre las clases altas y las clases bajas, formadas por el campesinado, resto de un artesanado en retroceso, y proletariado o clase obrera”.
ANTONIO FERNANDEZ: “Historia del Mundo Contemporáneo EL TRABAJO FEMENINO EN LAS MINAS
“Me casé a los 23 años y sólo entonces bajé a la mina. Antes y desde los doce años, tejía. No sé leer ni escricir … Tiro de la carreta de carbón y trabajo desde las seis de la mañana hasta las seis de la tarde. Me detengo sobre una hora a mediodía para comer pan y mantequilla pero sin bebida. Tengo dos hijos demasiado pequeños aún para trabajar … Tengo una correa atada a la cintura, una cadena que pasa entre mis piernas y avanzo con las manos y los pies. El camino es escarpado y nos vemos obligados a agarrarnos a una cuerda y, cuando no hay, a lo que podamos encontrar … Es un trabajo muy duro para una mujer.”
PIKE ROYSTON “Documentos sobre la revolución industrial en Gran Bretaña”.
LA CIUDAD INDUSTRIAL
(…) La ciudad (Bradford) ofrece en las bellas jornadas festivas – ya que en los días de trabajo está cubierta por una nube de humo gris - , desde las circundantes alturas, una magnífica vista; pero en el interior domina la misma suciedad, la misma inhabitabilidad que en Leeds. Los barrios antiguos de la ciudad son angostos e irregularmente construidos sobre una escarpada ladera; en las calles, en los callejones y en los corrales se amontonan escombros y porquería. Las casas están ruinosas, sucias e inhabitables, y en la proximidades del río y de las partes bajas del valle, encontré muchas con la planta inferior excavada a medias en la vertiente del monte, enteramente inhabitables. En general, los lugares de las partes bajas del valle, en los que las viviendas obreras están hacinadas entre las altas fábricas, son los que están construidos de peor modo y los más sucios de toda la ciudad.
(…) Un Comité, elegido por una asamblea de ciudadanos para visitar la ciudad, informaba el 15 de agosto de 1844: <
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FRIEDRICH ENGELS: “Situación de la clase obrera en Inglaterra”.
CARTA DE UNA FAMILIA BURGUESA
“Recibí el viernes tu carta y me he alegrado del éxito de nuestra hija Celina: A los 7 años ya llora para que la lleven a los espectáculos. ¿Qué hará cuando tenga 17? Parque, casino de verano, jardín zoológico y botánico, conciertos, comedias, ballet, revistas, conocerlo todo a los 7 años, ¡qué educación tan avanzada!”
C.B.U. Pág. 26
EL TRABA JO EN LA MINA
“El estado de los niños trabajadores es más deplorable todavía en las minas de carbón. Sobre él dice el informe de una comisión creada para estudiarlo en Inglaterra: “En el distrito de Halifax las capas de carbón (…) pocas veces pasan de 30 pulgadas, y en consecuencia, no pudiendo trabajar en ellas los obreros adultos, tienen que hacer los niños el trabajo, casi tendidos en el suelo y con la cabeza apoyada en una plancha
(…). Durante todo el tiempo que permanecen en estas oscuras rendijas, sin aire y encendidos por el calor, están completamente desnudos.”
“No olvidaré jamás – agrega uno de los comisarios del informe- la impresión que experimenté a la vista de la primera criatura infortunada que encontré de esta manera. Era un niño como de 8 años, que me miró al pasar, con una expresión de idiotismo que me heló el corazón. Era una especie de espectro que no podía vivir más que en este lugar de desolación. Cuando me acercaba a él para hablarle, se escondió en un rincón, temblando de pies a cabeza, temiendo quizás que lo maltratase, y ni promesas ni amenazas bastaron para que saliera del escondite, que sin duda consideraba seguro”.
F. ******* tomado de “Documentos de Historia del Mundo Contemporáneo”, de Mira - Arias - Esteban.
Prof. Nicolás Sacchi
Material para Tercer año
Historia