| La verdad es que los taxistas lo tienen bastante jodido.
Siempre habrá un número de personas que necesitarán ese medio de transporte: la duda es si dará de sí para todos.
Con todo, creo que aún hay una pequeña esperanza. Cuando las cosas estén muy pero que muy mal el número de automóviles posiblemente disminuya y, aunque el número de desplazamientos se reduzca al mínimo (y recurriendo al transporte público), puede ser que, paradójicamente, aumente el número de demandantes de taxi: tratándose de personas que han renunciado (o han tenido que renunciar) al automóvil y a los desplazamientos pero que, ocasionalmente, necesitarán trasladarse y han de recurrir, aunque sea a su pesar, a contratar los servicios de un taxi.
Esto es una componenda que yo me hago. Puedo equivocarme de cabo a rabo. |