Ante la crisis financiera mundial, especialmente grave entre nosotros, manirrotos e imprevisores, sólo cabe articular medidas —individuales, egoístas, arteras— que los españoles vean que remedian sus problemas específicos y privados o los de su familia más próxima.
Ahí le has dado. La típica frase "con el pan de mis hijos no se juega" ha sido llevada al extremo. Me importa tres cojones lo que pase fuera de mi burbuja, mientras no me afecte a mí. Eso sí, si alguien toca el pan (léase moto de competi, móvil de última generación, pisito picadero, etc) de mis vástagos, me llevo por delante al que haga falta.
La Familia, la primera de las instituciones, la base de la sociedad, la que nos ha convertido en putos borregos. Cuidadín, que viene el lobo. Maricón el último.