Iniciado por skeptik La gente piensa que si un inmigrante entrega el piso como dación en pago y se vuelve a su país, está incurriendo en estafa y les parece mal. No estoy de acuerdo porque supongamos que:
1.- El inmi se viene con las manos vacías
2.- Trabaja, tiene una nómina, le conceden una hipoteca que invierte en su total para adquirir una vivienda
3.- Al cabo de un tiempo no tiene trabajo, no puede seguir pagando la hipoteca, devuelve el piso al banco.
4.- Decide volverse con las manos vacías.
En los casos 1 y 4 se ve que el inmi se va como vino: Con nada. El banco debería estar contento, porque tras recibir algunas mensualidades, recupera el 100% del bien con el que había respaldado el préstamo. Si el valor del bien no llega a cubrir el préstamo, es problema del banco (no del inmi) por haber dado un crédito sin estar debidamente respaldado.
Curiosamente el balance es el mismo si el inmi se pira del país a la francesa y deja de pagar. El banco acabará reposeyendo el zulo, pero con un proceso legal por medio, == lo mismo, pero más caro y probablemente teniendo que provisionar la deuda, así que le conviene aceptar la dación en pago.
En cambio, un pepito nacional está pillado por las gónadas y no le quedan más ídems que continuar pagando. En este caso, el pepito es simple víctima de una estafa, con la ley en su contra. Un pringao, para que nos entendamos. Los malos de la película son los bancos, constructores, esporculadores y demás fauna celtibérica autóctona. Son los que insisten en el delito y estafa de dejar de pagar, para así continuar con su propia estafa y salvar sus propios atributos pendulares.
Si yo fuera inmi en España (o en cualquier otro sitio), pillado por un cipotecón y con la que se está preparando, yo iría a la sucursal bancaria con mi entera dignidad y las llaves del zulo y les diría: "¿Zanjamos las cuentas o me echais un galgo?".
Y si yo fuera director de una entidad bancaria y me viniera el inmi del párrafo anterior, agacharía las orejas, aceptaría las llaves del zulito como dación en pago, saldaría la deuda con poca burrocracia y les diría a mis jefes: "Acabo de evitar la provisión de deuda para un crédito morroso, nuestras estadísticas seguirán siendo buenas". A continuación me quitaría la corbata sin deshacer el lazo, ataría el extremo a la luminaria desde lo alto de mi mesa de caoba, metería la cabeza por el lazo y daría un paso al frente, porque no podría seguir viviendo siendo parte de la maquinaria de la mayor estafa civil de la historia. |