Lo que este tío ha hecho es muy importante y los bancos lo aborrecen: ha demostrado que podemos ganarles la partida y por la mano. En realidad, la única forma que tienen los bancos de coaccionarnos para que devolvamos los créditos con los que quieren estafarnos es meternos en bases de datos chungas. Pero los bankitos no quieren activos devaluados, como el pisito. Lo que quieren es pasta. La tuya y la mía.
Y pone de manifiesto una situación que hace temblar a los banqueros más enconrbatados. Si no tenemos nada que perder, ¿cómo piensas obligarme a devolver el crédito? ¿Qué me importa que me apuntes en registros de morrosos? ¿Quieres quedarte con mi zulito devaluado? Tómalo!! No vale una puta mierda, ¿de qué te va a servir??
Creo que eso que resuenan son nubarrones tormentosas sobre los rascacielos de las sedes bancarias. ¿O son sus carcajadas?
Ah, espera, que sólo es un antisistema, hippie, vago (gitano, masón, comunista, añada aquí su adjetivo peyorativo predilecto)