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8.- En este momento, hay consignas para retener la salida en tromba de la vivienda vacía la mercado de alquiler.
Hasta ahora, ha habido una táctica buenísima: amedrentar a los piramidistas que compran "para pase" con que el inquilinato es muy inseguro jurídicamente (el famoso destrozapisitos moroso que, hipotéticamente, todo inquilino llevaría dentro, cual Jeckyll & Hyde)... ¡como si no hubiera seguros que cubrieran estos riesgos con primas minúsculas!.
Conforme los precios de venta dejan de crecer y comienzan a decrecer, o sea, conforme deje de "ganársele dinero al pisito sin bicho dentro", pierde eficiencia dicha táctica hasta su reversión: con tanto "destrozapisismo", al final, habrá reformas normativas que conviertan esta actividad en la más segura de las posibles, con el consiguiente cabreo de los demás agentes económicos del resto de actividades, que seguirán, como desde el inicio de los tiempos, teniendo que asumir riesgos con clientes y proveedores.
Me alegra leer esto de pp.cc., porque siempre he pensado que uno de los efectos de la explosión de la burbuja inmobiliaria sería la creación de un mercado de alquiler decente que, la verdad, prácticamente no existe en España, a diferencia de nuestros vecinos europeos:
Frente al 40% de viviendas en alquiler de Londres, el 51% de París o el 77,3% de Viena, en Madrid hay un 14,9% de casas arrendadas. Y, además, tan sólo hay un 1% de vivienda pública en alquiler.
http://www.elmundo.es/suplementos/su...177624811.html
El caso de Viena es muy interesante porque, aparte de que el 77% de las viviendas sea de alquiler, casi la mitad de este alquiler es propiedad de la municipalidad, de forma que si de algo no tienen que preocuparse los vieneses es de los putos ladrillos:
cuando eres un jóven que se quiere emancipar tienes un estudio por una renta pequeña, cuando quieres vivir en pareja tienes acceso a un apartamento, cuando tienes niños tienes acceso a un piso con x habitaciones, cuando eres mayor y ya no necesitas tanto espacio etc ...
La gente dedica su dinero y sus energías a otras cosas más productivas que vivir siempre pendiente del pisito y su hipoteca.