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Ignorar usuario para siempre
No es mi intención mezclar la reciente dimisión del golpista pakistaní -otro aliado y marioneta de los EEUU- con lo que ha pasado con Georgia. Aunque personalmente sí me sorprendió mucho que coincidiesen en el tiempo, y me pregunté - ya que dificilmente podía haber abandonado por orden de EEUU- si se se debería a que Musharraf prefería dimitir y acceder a un exilio dorado, antes que acatar un nuevo y macabro guión que le estaba escribiendo los EEUU.

Y es que acabo de leer un artículo que me ha parecido muy bueno, así qe quiero compartirlo con vosotros.

JOSÉ MANUEL PONTE Siendo niños, vimos muchas películas y leímos bastantes libros de aventuras, que desarrollaban su historia sobre los territorios de lo que hoy en día son los estados de la India, Pakistán y Afganistán. Toda aquella extensa zona de Asia estaba entonces bajo dominio del Imperio Británico y ocupada en parte por el Ejercito de Su Graciosa Majestad la Reina Victoria, que mantenía constantes conflictos armados con las tribus locales. Los británicos tienden a reproducir e imponer en todas partes su propio estilo de vida, y tanto en las películas como en las novelas abundaban las escenas en las que las familias de los militares tomaban el té, organizaban fiestas o jugaban al críquet o al polo, con la misma aparente tranquilidad que si estuvieran instalados en la húmeda campiña inglesa. Pero el peligro siempre acechaba y en cualquier momento se producía un atentado sangriento, una emboscada o un levantamiento en alguna zona montañosa, con guerreros de turbante parapetados detrás de las rocas. Ya no somos niños, ya no hay películas de esa clase en las carteleras y ya no leemos aquellos libros de aventuras, pero la inestabilidad y la sensación de conflicto inminente permanecen. Eso sí, se ha producido un cambio importante: los Estados Unidos han sustituido a la Gran Bretaña en el mando de las operaciones militares y en el manejo de los intereses económicos. Ahora mismo, por ejemplo, tenemos una crisis peligrosa en Pakistán, al haber abandonado el poder el general Musharraf, que era el hombre de confianza de los norteamericanos. El último año ha sido muy agitado en aquel país. La potencia dominante había fraguado un pacto entre Musharraf y Benazir Bhutto, para permitir que aquella regresase del exilio una vez anuladas sus condenas por corrupción. Pero una vez dado ese primer paso, el general decretó el estado de emergencia, suspendió la Constitución y cesó al presidente del Tribunal Supremo, a quien la embajada norteamericana había acusado de "simpatizante de los talibanes". La señora Bhutto abandonó momentáneamente el país, aunque no condenó la medida. Poco después, volvió y fue asesinada en circunstancias aún no aclaradas. La situación es preocupante porque, según dice la prensa occidental, se disputarán el Gobierno el candidato islamista Nawaz Shariff y el viudo de Bhutto, que es un comisionista corrupto conocido en Pakistán como mister 10%. A todo eso hay que añadir la circunstancia de que se trata del primer país islámico dotado con armas nucleares, aunque se oculta el dato de que fueron precisamente los Gobiernos norteamericanos de Carter y de Reagan quienes propiciaron secretamente el desarrollo de esa clase de armamento después de la caída del Sha de Persia y del ascenso al poder de Jomeini, y tras la invasión de Afganistán por la Unión Soviética. Los niños que vimos aquellas películas y leímos aquellos libros de aventuras no podemos pronosticar lo que va a ocurrir, pero sí sabemos que habrá más muertes, más dolor y más sufrimiento. A última hora nos cuentan que Musharraf podría irse al exilio en Turquía, Gran Bretaña o Arabia Saudi. Con los miles de millones de la ayuda americana que administraba directamente seguro que no tiene problemas para encontrar una casa confortable y pagarse un buen servicio de seguridad.

El conflicto permanente - Opinión - La Opinión A Coruña


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